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28 de febrero de 2008

Un pasaporte hacia el olvido

(Un artículo de Jesús Centeno)

El consumo de opio se popularizó en Europa en el siglo XIX, primero con fines medicinales y después por su uso recreativo.

En las madrugadas del Londres victoriano, la ciudad dormía su particular siesta. La lluvia y la niebla inundaban las aceras, y los farolillos se echaban a temblar. Los establecimientos públicos cerraban, pero algunos hombres insomnes ya abarrotaban las tabernas. De sus paredes, no saldrían las únicas carcajadas de la noche.

Un poco más lejos, a las afueras de la urbe, varios cocheros abandonaban a su suerte a extraños individuos a la entrada de una callejuela en sombras. Uno de ellos se dirige al muelle, donde llama a la puerta de una pequeña casa oculta entre las fábricas. Dentro, recostados sobre los brazos, ve a otros que, como él, habían decidido "comprar el olvido y destruir el recuerdo de los antiguos pecados con el frenesí de los recién conocidos".

Así describió el escritor británico Oscar Wilde los fumaderos de opio, esos lugares tan fascinantes como inhóspitos, en los que se podían ver "mugrientos colchones, bocas abiertas, miradas perdidas y ojos vidriosos". Antros espantosos de olvido y perdición, sueños y vigilias, enfermeras compasivas y alucinaciones. En ellos, abunda el compuesto del láudano -una especie de jarabe fabricado a base de vino y opio, entre otros componentes-, las prostitutas de segunda, y los vasos de absenta y brandy derramados por el suelo.

Uso medicinal... y adicción

Durante el siglo XIX, el opio fue usado en varios países europeos como calmante y quizá fue el más eficaz de todos los disponibles en aquella época. Por entonces, no pesaba sobre esta sustancia ninguna condena social o moral, y los boticarios londinenses lo vendían over the counter: es decir, sin necesidad de receta.

En los casos de adicción, el opio se convertía en un objeto de culto y veneración. En aquel Londres del XIX, pero también en ciudades como París, los parroquianos habituales llenaban cada noche estos lugares. También fueron visitados por escritores e intelectuales. De Quincey, Rimbaud o Baudelaire narraron con belleza y precisión sus efectos, que incluían delirios, sueños y visiones, pero también tormentos y "angustia cegadora". Se dice que Coleridge, otro opiómano, contrató matones para que asesinara a quienes le impedían entrar a los fumaderos.

El efecto de la adormidera

Algunos lo tomaban por puro hedonismo. Otros, agobiados por la culpa, abusaban de él como evasión. "No deseas moverte de donde estás, ni siquiera deseas pensar. Así es el opio", escribió Richard Heffern. Aunque para Pablo Neruda, que lo probó cuando vivió en Rangún (Birmania), "no hay sueños, ni imágenes, ni paroxismo. Sólo un debilitamiento melódico, como si una nota infinitamente suave se prolongara en la atmósfera". De hecho, muchos casos acababan en la degeneración moral del consumidor.

La parafernalia utilizada en Europa para el consumo de la Papaver somníferum era sumamente elaborada y cada pieza era una exquisita obra de arte. Los objetos eran importados de China, donde la mayoría de las pipas eran adornadas con incrustaciones de piedras preciosas y delicados grabados.

Con el tiempo, el uso recreativo del opio se popularizó en toda Europa y los médicos lo llegaron a intercambiarlo por objetos de valor. Pero, como dijo Jean Cocteau en Opio, "Todo lo que se hace en la vida, como el mismo el amor, se hace en un tren expreso que se dirige hacia la muerte. Fumar opio es abandonar el tren en marcha, es ocuparse de otra cosa que de la vida: de la muerte".

A pesar del tráfico que lo alimentaba y de los pernicioso para la población, los fumaderos no se prohibieron en Londres hasta 1908. En París, siguieron existiendo unos 1.200 clandestinos hasta 1916. D

De analgésico a censurado por sus efectos nocivos

1. En la antigüedad

Los historiadores han fechado en torno al 3.200 a. C. las primeras constancias del cultivo del opio, en Mesopotamia. Sus efectos los podemos encontrar en imágenes y estatuas de varias civilizaciones, desde los cilindros babilónicos hasta los bajorrelieves del palacio asirio de Ashurnasirpal II. Los jeroglíficos egipcios lo recomendaban como analgésico y calmante, y también se usó en Roma, donde acuñaron monedas con la figura de la adormidera, y en Persia, como anestésico.

2. Edad moderna

Siglos más tarde, portugueses y holandeses se apoderaron de las rutas del comercio del opio, e incluso inducían a los campesinos asiáticos a producirlo. Ya en 1750, los holandeses exportaban más de 100 toneladas de opio al año hacia Indonesia. Sin embargo, pronto vieron los efectos colaterales de la sustancia, que "quebrantaba la resistencia moral" de las tropas. Siete años después, la Compañía de las Indias Orientales entró en el negocio después de que Bengala se convirtiera en colonia del Reino Unido. Desde entonces, se convirtió en uno de los renglones de subsistencia del Imperio.

3. En las zarpas del imperio

El poder capitalista británico estableció un mercado de redes subsidiarias que exportaban el opio de India a China, donde era ilegal, para mayor gloria de los traficantes. Sus comerciantes amasaron fortunas y aumentaron las presiones sobre el Gobierno chino, pues era necesario abrir nuevos puertos para facilitar la llegada de los productos. El tráfico de opio creció con la llegada de EEUU, que lo compraba en Turquía, y lo vendía a China y otros países de su entorno. Hacia 1830, el número de cajas importadas a China se cuadruplicó. Una vez abolido el monopolio de la Compañía de las Indias Orientales, la cantidad de contrabandistas se disparó y los historiadores estiman en más de 2.000.000 los adictos a la droga.

4. China se rebela

Los chinos se dieron cuenta de las consecuencias de "este veneno" que hacía a la gente abandonarse "y no respetar las leyes del cielo". Un obrero chino que se volvía adicto gastaba dos tercios de su sueldo en opio y dejaba a su familia en la miseria. Además, era un factor de desorganización social que podría volverse contra el poder. En 1839, el emperador Tao-Kuong prohibió traficar con opio en China bajo pena de muerte. La Reina Victoria respondió mandándole la Armada, provocando las dos guerras del opio (1839-1942 y 1856-1860), un estímulo para que más mercaderes fueran a China a enriquecerse. Las derrotas chinas permitieron el comercio del opio y el Reino Unido obligó al emperador a firmar los llamados Tratados Desiguales, abriendo más puertos al comercio exterior. De esta forma, China entregó Hong Kong al Reino Unido. No la recuperarían hasta 1997.

6 de febrero de 2008

El opio de Afganistán. Estudio de la ONU.

"Tokio, 6 feb (PL) Un estudio de la ONU divulgado hoy en esta capital japonesa considera que la cosecha de opio de Afganistán será este año igual a la registrada en 2007 de ocho mil 200 toneladas, el primero a nivel mundial.

También explica que, además de cultivar el 90 por ciento de amapolas, o adormidera, u opio del mundo, esa nación centroasiática se convirtió en el máximo productor de cannabis o marihuana con unas 70 mil hectáreas sembradas el pasado año contra 50 mil hectáreas en el 2006.

Estas estadísticas se presentaron por el director de la Oficina para el Crimen y Drogas de la ONU (UNODC), Antonio María Costa, en la conferencia Internacional de donantes a Afganistán, que se desarrolla en Tokio.

El informe se basa en indagaciones realizadas en 469 aldeas de ese país islámico y muestra que esa planta ilícita ocupa en 2008 unas 192 mil hectáreas de tierras.

Costa afirma que una docena de provincias afganas permanecerán libres de cultivos de opio este año debido a las medidas adoptadas de erradicación, las cuales se muestran efectivas en regiones donde esta producción es de tradición reciente.

El funcionario atribuye esa situación a la progresiva división de Afganistán a causa de las batallas de la droga y la lucha de resistencia que contribuyen a que en el noroeste se cultive menos opio, mientras en el suroeste cada vez se cultiva más.

Según el documento, la producción final de opio para 2008, que será sorprendentemente alta, dependerá de los esfuerzos de erradicación y de las condiciones meteorológicas en ese país.

A su juicio, el opio afgano y los fondos que genera son una fuerza desestabilizadora, por lo que Europa y los países que componen la ruta por donde transita la droga deben reforzarse para afrontar las consecuencias de este comercio contra la salud y la seguridad.

El director de UNODC insiste en la necesidad de que las instituciones sean honestas y citó como ejemplo al Ministerio de Antinarcóticos y al Ministerio de Interior de Afganistán, además de subrayar la importancia de un sistema judicial eficiente."

Esta información la acabo de encontrar en Prensa Latina. Es una escaramuza más, eso sí planetaria, de la guerra contra las drogas. El foro es la conferencia de donantes y el director de la UNODC estaba allí para conseguir bloquear todo tipo de ayuda a ese país, con la que les está cayendo.



26 de enero de 2008

De visita en un mercado de opio

Viajando por la principal carretera de Afganistán entre Jalalabad y Torkham, eventualmente se llega al bazar Shaddle, un mercado de cerca de 30 tiendas en la provincia oriental de Nangarhar, en la frontera con Pakistán.


Venta de opio


A primera vista se parece a cualquier otro mercado que vende bienes de consumo general.
Pero en realidad es uno de los mayores mercados de opio en Afganistán.
Campesinos de Nangarhar y otras provincias adyacentes llevan el opio a Shaddle para su venta. Buena parte proviene de Nangarhar y Helmand, dos de las provincias con mayor producción de opio en Afganistán.



Choza de barro
Miles de kilogramos de opio se compran y se venden todos los días.
Al sentarse dentro de la tienda, la tensión entre los traficantes es palpable.
Por unos minutos se presentan airadas discusiones acerca de los precios y la calidad del opio antes de completarse la transacción.
Hay grandes balanzas en la tienda, y el asistente las usa para pesar el opio.
Gul Mohammad está ocupado contando rupias paquistaníes para pagar el opio que compró de uno de sus clientes.
En su choza de barro compra cientos de kilos de opio todos los días.
Fuera de su tienda van y vienen vehículos.
Constantemente se sirve té verde a los visitantes.
Pero no hay que estudiar muy de cerca lo que ocurre para notar lo inusual: un hombre carga una bolsa llena de billetes, cientos de miles de afghanis (la divisa de ese país).
Los traficantes están todos armados.
Dicen que es por su propia protección.
Los clientes entran a la tienda con opio empacado clandestinamente.
Vigilan constantemente vigilando en caso de que aparezcan informantes del gobierno.
En repetidas ocasiones se me advierte que no tome fotografías de los rostros de nadie.
Los nombres de las personas involucradas en el tráfico de drogas en este artículo han sido cambiados para proteger su identidad.
"Podrían matarnos o arrestarnos", dice una de las pocas personas en la tienda dispuesta a hablar conmigo.

Hacia Europa
Algunos habitantes locales, como Abdullah Jan, de 18 años de edad, tienen que caminar horas para llegar a Shaddle.
La apariencia de cansancio en su rostro lo explica todo.
Si es detenido por agentes gubernamentales o bandidos perderá el dinero con el que alimenta a su familia todo el año.


Policías erradican cultivo de amapola


"Salí a las cuatro de la mañana y llegué aquí después de cuatro horas. Traje 10 kilos de opio de mis cultivos para venderlo".
Luego de una ardua negociación con Gul Mohammad Khan, el negociante de opio, obtiene el equivalente de US$1.400.
Es más de lo que conseguiría con cualquier otro cultivo.
Es uno de cientos de personas que viajan al bazar de Shaddle a comprar o vender opio.
De ahí, el producto es llevado a las montañas y pueblos cercanos, a laboratorios instalados por los narcotraficantes locales, donde se procesa para fabricar la heroína.
Eventualmente llegará a las calles de Europa.
Luego de la caída del gobierno de los talibanes en 2001, el mercado ha sido allanado varias veces por las autoridades, pero una y otra vez ha reabierto.
En meses recientes, la fuerza de élite antidrogas de Afganistán ha incursionado en el bazar con el apoyo de fuerzas extranjeras en el país.
Llevaron a cabo arrestos y confiscaron opio y heroína en grandes cantidades.
Pero no pudieron cerrar el bazar indefinidamente.
El año pasado, los niveles de producción de amapola de Afganistán alcanzaron niveles récord.
El informe anual sobre narcóticos del Departamento de Estado de EE.UU. señaló que el floreciente tráfico de drogas estaba socavando la lucha contra los talibanes.


Mafia poderosa
Advirtió de un posible aumento en las sobredosis por heroína en Europa y el Medio Oriente, como resultado.
La producción de amapola creció 25% en 2006, un incremento calificado como "alarmante" por la Secretaria de Estado adjunta de EE.UU. Ann Patterson.
Cuatro años después de que Estados Unidos y sus aliados británicos empezaran a combatir la producción de amapola, Afganistán todavía es reponsable de 90% del tráfico mundial de opio.
Estados Unidos ha concedido al gobierno afgano más de US$10.000 millones en asistencia, pero la mayor parte del dinero se invertirá en seguridad en vez de promover fuentes alternativas de ingreso.
Para Gul Mohammad Khan ser un comerciante de opio es su manera de sobrevivir.
"Si tuviéramos carreteras, clínicas, fábricas y existieran oportunidades de trabajo, yo no estaría haciendo lo que hago ahora", sostiene.
En los últimos 10 años Mohammad ha visto pasar a muchos regímenes y funcionarios locales.
Su tienda ha sido allanada muchas veces, pero nunca ha sido arrestado.
Adentro, me muestran opio de distintas calidades y otras materias primas usadas para fabricar heroína.
Los precios corrientes van entre 10.000 afghanis (US$201) por un kilogramo de opio seco - el de mejor calidad -, y 5.500 afghanis por opio húmedo.


Que persigan a los traficantes
Fuentes oficiales reconocen que la mafia es fuerte.
"Son tan fuertes que a veces tienen más hombres que nosotros cuando los combatimos", dice el general Daud Daud, viceministro del Interior a cargo de operaciones antinarcóticos.
"En estas montañas del distrito de Achin y otros pueblos fronterizos tienen de todo, desde ametralladoras pesadas hasta lanzagranadas y, por supuesto, mejores vehículos y más dinero que nosotros".
Haji Deen Gul, quien vende 20 kilos de opio, es crítico del gobierno afgano y de la comunidad internacional por tomar a los campesinos como sus objetivos.
En cambio, le gustaría que el objetivo de las autoridades sean los traficantes.


Recolector de resina de amapola en Afganistán.


"Deberían perseguir a los que venden la heroína a países occidentales. Yo vendo mi opio para alimentar a mi familia y de mi heroína incluso pueden fabricar medicamentos. Cuando me suministren agua y carreteras, entonces dejaré de cultivar la amapola".
Antes de dejar la tienda de Gul Mohammad Khan, me dice que vender opio no es lo que a él le gustaría estar haciendo.
"No quiero que mis hijos estén en este negocio y espero que algún día el mundo pueda ayudarnos. Sólo entonces podremos detener el tráfico de opio".
Los nombres de las personas en este artículo fueron cambiados para proteger su identidad.


(BBC)

23 de enero de 2008

Hablamos de opio [1].


ADORMIDERA: Transcrito de el dioscórides renovado (1961).
(Papaver somniferum L.)

Sinonimia cast., dormidera; port. y gall, dormideira, dormideira-das-boticas; cat., cascall, herba dormidora, pintacoques; vasc., lobedarr, lobedarr (literalmente, 'hierba del sueño') urrunederr, en Kortezubi, pabo (en francés, pavot)

Descripción. La adormidera es una planta anual que, naciendo en otoño, si los fríos no matan las jóvenes plantitas, o en primavera, vive hasta el verano sigueinte, con tallos de 0,5 a 1,5 m. de altura o más, huecos, fistulosos, y hojas grandes y lampiñas, lobuladas, de un verde glauco, sin rabillo y abrazando el tallo por su base. Las flores son también grandes, con los dos sépalos lampiños, y los cuatro pétalos, blancos, rosados, violados, etcétera, negruzcos en la base y más o menos profundamente divididos en los bordes. En el centro de la flor se ve el pistilo, de forma redondeada u oviode, con una coronita en cabeza y los ocho o más radios estigmáticos de color oscuro. El fruto es grueso, ovoidal, redondeado o achatado, con la corona agrandada, lobulada y más o menos enhiesta. Debajo de ella se abren unas ventallitas y se forman los agujeros por los cuales escapan las semillas, o dejan de formarse y la cápsula las guarda en su seno. Éstas tienen aproximadamente 1 mm. y la figura arriñonada, con la superficie recorrida por numerosos filetes salientes que vienen a formar una redecilla fácil de ver cuando se examina con una lente de aumento.

Florece de mayo en adelante.

Se cría en los jardines (variedad hortense), sobre todo las formas de flores dobles, muy ornamentales (adormidera de jardín o de Holanda), y, a veces, al descuido, espontáneamente, cerca de ellos o de los campos dedicados también a su cultivo como planta medicinal (variedad somniferum). Su origen no se conoce de manera cierta, aunque se supone que deriva del Papaver setigerum, especie afín, de hojas más profundamente divididas, con gajos terminados en un pelo a modo de cerda y cápsula mucho menor; el papaver setigerum es una planta autóctona en la Península Ibérica, que se presenta en algún que otro punto de nuestro país, desde la costa norteoriental de Cataluña hasta Portugal.
El Papaver somniferum se cultiva en gran escala en Asia Menor, Turquía, Persia, y en otros países de oriente, para la extracción del opio y para beneficiar el aceite de sus semillas, empleado en diversos usos industriales y culinarios. En Alemania, Polonia, Hungría y más hacia el Este, no sólo se utiliza el aceite de adormideras, sino las simientes de la variedad blanca y cápsula indehiscente, con las cuales, mezcladas con harinas y amasadas convenientemente se hacen tortas; se usan también para adornar productos de pastelería, que se recubren con las semillas antes de su cocción en el horno. De este uso queda recuerdo en Cataluña con el nombre de pintacoques que se da a la adormidera.

Composición. Contiene unas dos docenas de alcaloides, disueltos en el jugo lechoso o látex que fluye de la planta cuando se hacen cortes en sus cápsulas inmaturas. El más importante de ellos es la morfina, que se halla en dicho jugo cuajado, o sea, en el opio, en cantidad variable, desde el 3 hasta más del 20 %. Otros alcaloides son la codeína (alrededor del 0,3 %), la papaverina (1 %, como promedio), narcotina (6 % como promedio), etcétera. En suma según datos de Wehmer ('Die Pflanzenstoffe', I, pág. 380), la morfina y la narcotina juntas constituyen profedialmente alrededor de un 16 %, en peso, del opio, y todos los restantes alcaloides del mismo apenas si llegan al 1 %.
La morfina -dedicada a Morfeo, dios del sueño y de los sueños- fue el primer alcaloide conocido, descubierto por F. W. Sertürner, farmacéutico alemás establecido en Neuhaus, junto a Pederborn, en Wesfalia, cuando sólo contaba 21 años de edad, en 1804. Lo obtuvo a partir de la indicada droga, y lo dio a conocer más tarde con el nombre de 'principio somnífero del opio'. Su empleo tropezó al principio con algunas dificultades; pero a partir de 1860 se usó de manera general en todos los países civilizados.
El opio es un producto muy complejo, que, además de sus numerosos alcaloides, contiene diversos ácidos, el principal de los cuales es el ácido mecónico (hasta el 5,5 %) convinado con los alcaloides (meconato de morfina, etc.); albuminoides, cera, pectinas, caucho, diversas sales minerales, azúcar (dextrina), etc.
Las cabezas o cápsulas de adormidera tienen la cantidad máxima de látex, y, por tanto dan el opio en mayor cantidad, dos o tres semanas después de desprenderse los pétalos, que son muy fugaces; luego, se van enjugando, a medida que se sazonan las simientes. Además su contenido en opio varía según las razas, el clima, la naturaleza del terreno, los abonos, etc., y, por lo dicho, a tenor del grado de madurez del fruto. Cuando éste se deja secar, por ejemplo, cuando el cultivo de adormidera se destina a beneficiar las semillas, la cápsula queda dan desjugada, que contiene únicamente cantidades pequeñísimas de opio. Sin embargo, como, una vez extraídas las semillas, las cápsulas constituyen un simple deshecho, todavía pueden aprovecharse para la obtención de la morfina, junto con los tallos, pedúnculos, etc.
Las semillas de la variedad blanca contienen alrededor de la mitad de su peso de aceite de adormideras, que es un aceite de los llamados secantes. En ciertos países reemplaza los aceites de olivas, de nueces, de almendras dulces y de lino, en cuanto a sus usos medicinales. La cantidad tope de opio destinado a usos médicos en todo el Globo rebasa considerablemente el millón de kilogramos anuales, aparte Rusia y países de su esfera de influencia, pero se considera mucho mayor que la que se consume en los fumaderos de opio, principalmente de Asia.
Según Quer (en la 'Flora española', VI, pág 57 y 58, 1784), "el jugo lechoso de las adormideras, sacado por incisión en nuestra Península, tiene los mismos caracteres y causa los mismos fenómenos que el buen opio, y aun tiene la preeminencia de mayor pureza y estar libre de partes groseras; esto se consigue con hacer con cuidado, como describe Disocórides, y como lo practiqué en el Real Jardín Botánico en el año de 1762, y logré una onza de purísimo y perfectísimo opio, de cuya excelencia no me queda la menor duda". Y luego añade el propio Quer:"Yo tengo opio exquisito, adquirido por el mismo medio en los campos de Andalucía, y de cuyas propiedades he leído en la REal Academia Médica una memoria con el título de Opio Español. En aquellas felices provincias deberían sembrarse las semillas de adormideras orientales e intentarse la cosecha del opio para el consumo de España y aun de otras naciones".
Los cultivos que se hacen actualmente en España han dado opio de excelente calidad. Véase, por ejemplo, la noticia publicada por Aurelio Gámir en "Farmacia Nueva", VIII, pág. 651 y ss. (1943); véase también, Madueño y Serranillos, "Contribución al estudio del opio en España", en "Farmacognosia", I, páginas 149 a 159 (1942).

Su uso, en forma de opio, queda absolutamente reservado a los médicos, por ser un producto altamente tóxico; lo mismo cabe decir de la morfina y de todos los productos derivados de aquél. Sólo se permite el empleo de las cabezas de adormidera para uso familiar, en cuanto se trata de cápsulas perfectamente maduras, sin contenido activo o con escasísimas cantidades de él. Las cápsulas recolectadas antes de alcanzar la madurez son peligrosísimas, orque contienen todavía principios activos en notable proporción.
Con estas cápsulas se prepara el siguiente gargarismo calmante:
Cápsulas de adormideras.......10 gr.
Raíz de altea............................20 gr.
Agua..........................................1 l.
Hiérvase todo junto, bien desmenuzado y cuélese. Sirve para enjuagues, contra el dolor de muelas e inflamaciones de la boca.

Historia. Según Heer y Hartwig, citados por Kroeber, basándose en ciertos hallazgos en las habitaciones palustres, el cultivo de la adormidera se remontaría, por lo menos, a 2000 años antes de nuestra Era. Aquellos cultivos se habrían hecho para beneficiar las semillas como producto alimenticio. Y si aquella famosa droga que Polidamna, la eqipciaca, había entregado a Helena, capaz de hacer olvidar toda pesadumbre era realmente el opio, como es creencia general, ('Odisea', IV páginas 219-234), este famoso fármaco habría llegado a Grecia hace cerca de 3000 años.
Dioscórides habla extensamente de la adormidera; de la raducción de Laguna tomamos lo siguiente, y sus comentarios:
"Hállase una especie de papáver doméstico, la cual se siembra en los huertos, cuya simiente se suele amasar en los panes para usar della en salud, y mézclase también con miel en lugar de alegría. Llámase thylacitis esta especie, la cual tiene las cabezuelas largas y la simiente blanca. Otra se halla salvaje; y ésta hace las dichas cabezas llanas y la simiente negra, la cual tiene por nombre pithitis, aunque también algunos la llaman reas, a causa que destila della un cierto licor. La tercera diferencia de papáver es más salvaje que todas, más medicinal y más luenga, cuyas cabezas también son de mayor largura. Tienen común natural de resfriar todas estas especies, por donde el cocimiento de sus hojas y cabezas, cocidas en agua es provocativo de sueño si se baña la cabeza con él y dase el mesmo a bever a los que en ningún modo pueden dormir. De sus cabezas majadas y mezcladas con polenta se hacen emplastros útiles a las inflamaciones y al fuego de Sant Antón. Pero conviene majarlas estando verdes, y, después de haberlas formado en pastillas, secarlas y guardarlas para usar dellas. Cuécense también las cabezas por sí solas en agua, hasta que la mitad se consuma; el cual cocimiento, después se torna a hervir con miel hasta que se vuelva espeso en forma de lamedor. Esta medicina quita totalmente el dolor, mitiga la tose, reprime los tumores que destilan a la caña de los pulmones y refrena los flujos estomacales. La qual obra con mayor fuerza si se mezcla con ella el acacia y el zumo de la hipocistide. Bévese con vino la simiente del negro papáver contra el flujo del vientre y del menstruo, y aplicase con agua sobre la frente y sienes de los que dormir no pueden. El licor de aqueste mesmo papáver tiene mayor fuerza de resfriar, de engrosar y de desecar. Tomado dél cuanto un grano de hierbo, mitiga el dolor, provoca sueño, madura y sirve a la tos y a las indisposiciones del estómago. Pero tomándose en mayor cantidad, ofende, porque hace letargia y despacha. Mezclado con aceite rosado, y puesto, sirve al dolor de cabeza. Mitiga el dolor de oído, instilado con aceite de almendras, con mirra y con azafrán. Aprovecha mucho a las inflamaciones de ojos, aplicado con una yema de huevo asada y con el mesmo azafrán. Aplícase con vinagre sobre el fuego de Sant Antón y sobre las frescas heridas, y con leche de mujer y azafrán contra el dolor de la gota. Metido por el sieso, en lugar de cala, hace dormir. Tiénese por excelentísimo el grave, el espeso, el que, olido, hace luego dormir, el amargo al gusto, el que fácilmente se deshace en el agua, el igual, el albnco, el que ni es áspero ni granado, el que no se cuaja como la cera quendo le cuelan, el que, puesto al sol, se derrite, y, aplicado a la candela se enciende y da de sí una llama no escura, y, finalmente, el que después de apagado, conserva su mesmo olor. Falsifícanle mezclándole glaudicio con él, o la goma arábiga, o el zumo de lechugas salvages. Pero el adulterado con glaucio, luego muestra el color de azafrán si le destemplamos con agua. El falsificado con el zumo de la lechuga tiene el olor más débil y muéstrase muy más áspero, y el que tiene mezcla de goma no muestra fuerza ninguna, carece de olor y es transparente. No faltan algunos desvariados que lo sofistiquen con sebo. Tuéstase en un tiesto nuevo hasta que se pare más tierno y más rojo para las medicinas útiles a los ojos, como cosa que embota la vista y engendra muy graves sueños. Añade Andreas que los ojos que se untaren con opio puro, no adulterado, cegarán luego. Menesidemo dice que debemos solamente usar de su olor, por ser provocativo de sueño, y que, si de otra arte le administramos, daña, las cuales cosas son falsas y reprobadas por la experiencia, visto que las fuerzas del opio se declaran por sus efectos. Por tanto, no será fuera de propósito declarar el mode en que aqueste licor se coge. Algunos majan las cabezas del papáver juntamente, y las hojas, y después de ahber sacado el zumo dellas por un tornillo, le majan en un mortero, y a la fin hacen ciertas pastillas dél. Llámase meconio este zumo, y es de menor eficacia que el licor verdadero llamado opio, del cual se coge de esta manera: Después de ser ya exhalado todo el rocío, convien, con un cuchillo, ligeramente cercenar alrededor de aquella estrelluela que se ve en la cabeza del papáver, de suerte que no penetre hasta dentro; lo qual hecho, sajaremos también al oslayo la mesma cabeza, hendiéndola por la superficie con unas cuchilladicas derechas, desde arriba hasta bajo. Después, cogiendo con el dedo la lágrima que destilare por ella, la pondremos en una escudilla y tornaremos presto a hacer lo mismo, porque continuamente se halla el licor allí congelado, y esto no sólo en el día primero, pero también en el que tras él sigue. Cogido el licor, se ha de majar en un mortero viejo, y, reduzido a pastillas, guardarse. Pero cuando hendiéremos el papáver conviene que estemos bien retirados atrás, para que no cojamos con los vestidos el licuor que dél destilare".
Por su cuenta, Laguna hace los siguientes comentarios:
"... aunque trata Dioscórides de tres especies del papáver doméstico todavia quiso llamar a la primera dellas hortense, porque dado que todas tres suelen comúnmente sembrarse para el uso de medicina, siémbrase todavía por la mayor parte aquélla, en los huertos, por ser su simiente mucho más familiar a la vida humana, y las otras por las campañas. Llámase thylacitis aquella primera especie por quento sus cabezas tienen forma de odres. Llámase la mesma papáver album por ser su simiente blanca. La segunda se dice pithitis a causa de sus cabezas, de la una parte, son llanas y pueden fácilmente asentarse como una cuba. También le dieron por nombre reas, no por otro respecto sino porque principalmente della destila el opio. Dícese nigrum papáver por amor de su simiente, que es negra. Estas dos especies de papáver son muy vulgares y conocidas por todas partes. Producen unas hojas largas, hendidas al rededor y asidas a los tallos sin intercesión de pezones, y no difieren sino en las cabezas y en la simiente, porque las cabezas del blanco tienen figura oval y están llenas de una simiente muy menuda y blanca, y la qual se suele amasar con el pan y majarse en las almendradas. Hácese también della nuagados. Las cabezas del negro son romas y la simiente, negra. La tercera especie difiere de las otras dos en grandeza y maldad, por ser más alta de tallos y hacer las cabezas más largas y ser más perniciosa en el resfriar. Todas estas especies resfrían en el exceso cuarto, aunque se siente más intensa frialdad en el papáver tercero, de suerte que cada una onza de su simiente a un hombre de complexión delicada le hará dormir in aeternum. Hácese el opio y el meconio de todo género de papáver, pero más potente y valeroso del negro. Llámase meconio el zumo sacado por artificio de toda planta, y opio la lágrima que naturalmente destila della, dado que se confunden estos vocablos. El opio, en enfriar y en embotar los sentidos, hace muy grande ventaja al meconio; y con todo esto, es compuesto de algunas partes subtiles y agudas, como consta de su notable amargor... Es tan grande la frialdad del opio que quita el sentido a las partes, y así atormenta y obscurece el dolor, aunque acrecienta la causa que le produjo, y deja los miembros dolientes más flacos. En suma, el opio, enemigo del cuerpo humano, es un veneno sabroso, que de nuestro calor natural no puede ser sino dificilmente alterado. Por donde no debemos administrarle sino quando son los dolores inclementes, que a ningún otro beneficio obedecen, y de tal suerte debilitan las fuerzas que ponen la vida en balanza. Porque entonces vale más usar del remedio dudoso, y cuyos daños podrán después repararse con otras medicinas calientes, que dejar desahuciado el enfermo, y mordiéndose las manos en una desesperación muy grande.