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7 de agosto de 2008

[Entrevista] Ricardo Navarrete, médico

FOTO: Ricardo Navarrete junto a Raphael Mechoulan, investigador israelita que en los ’70 aisló los cannabinoides de la planta y descubrió el sistema endocannabinoide, en un congreso de la IACM celebrado en Colonia (Alemania) el 2003.


Miembro de la Sociedad Española de Investigación sobre Cannabinoides y directivo de la Asociación Internacional por el Cannabis como Medicamento, el médico Ricardo Navarrete Varo, ha publicado numerosos artículos sobre usos terapéuticos y efectos adversos de la marihuana, además ha impartido varias charlas en distintas universidades españolas. Navarrete es especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, se desempeña en Atención Primaria en el Centro de Salud de San Andrés-Torcal del Servicio Andaluz de Salud, en Málaga.

Mucho se ha hablado del porro terapéutico ¿Podría precisar sus usos medicinales?

- El cannabis, ya sea fumado o comido, actúa en muchos y muy diversos órganos y tejidos en el cuerpo, por lo que son muchos los efectos estudiados y múltiples las enfermedades donde se podría utilizar. Por tanto, la evidencia científica en la demostración de esos posibles efectos terapéuticos, son muy distintos dependiendo de qué enfermedad hablemos: mientras ya hay mucha documentación sobre sus efectos beneficiosos para síntomas como vómitos, dolor y falta de apetito, y enfermedades como la esclerosis múltiple aun hay poca documentación sobre otros efectos como el antitumoral y en enfermedades como la fibromialgia, el Crohn, la colitis ulcerosa, el glaucoma, y otras dolencias.

¿Cuál es la situación actual en la legislación española respecto del uso del cannabis como medicamento?

- En España la ley permite utilizar cannabis en enfermos en el contexto de un ensayo clínico, como el que se lleva a cabo en Barcelona con el Sativex; y como “Uso compasivo” en los casos de pacientes que no mejoran con su medicación habitual. En Barcelona se está utilizando esta vía. En cualquier caso hay que recordar que en España ningún consumo es delito, lo que incluye sus usos médicos, sólo la compra-venta es penalizada.

Entre los argumentos en contra de la despenalización del cannabis como medicamento dados en Chile por parte de las autoridades, es que la existencia de drogas sintetizadas como el Sativex reemplazan su uso ¿qué responde a ello?

- El Sativex es un extracto elaborado a partir de un cultivo que tiene GW Pharmaceuticals. Es la planta en esencia, no le quitan ni le añaden nada más. Solo lo hacen para que el cannabis pueda ser administrado bajo la lengua y evitar el fumar. Por tanto, para aquellos enfermos que no puedan disponer de un cultivo, o para aquellos que necesiten el medicamento con urgencia, el Sativex podría ser una buena alternativa (o, más bien, complemento) al porro de marihuana. De entrada no habría por qué optar por una de las dos opciones en exclusividad, pueden convivir la planta de cannabis en bruto y su extracto comercializado.

¿Nos podría dar una reseña de las últimas investigaciones de punta sobre los usos terapéuticos del cannabis? ¿Hacia qué síntomas o enfermedades se orientan tales investigaciones?

- Últimamente las investigaciones se orientan hacia las enfermedades neurológicas. El papel del sistema endocannabinoide, el que todos llevamos dentro, parece ser que es eminentemente neuroprotector. Cualquier agresión neurológica parece ser protegida por el mismo, por lo que el campo del uso de los cannabinoides podría ir hacia enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. También su papel como inmunomodulador podría tener grandes implicaciones terapéuticas.

¿Ve algunos riesgos de medicalizar aún más el uso del cannabis instalando el tema de su uso terapéutico como vía de despenalización?

- No me parece bien mezclar el reconocimiento de sus posibles propiedades terapéuticas con la reivindicación de su uso lúdico. En el primer caso creo que es evidentemente que la última palabra la tengan los médicos, son los que sabemos del tema. Y en el segundo caso, aunque es más una decisión política y filosófica, afecta al ámbito sanitario y las autoridades suelen encargar, como así parece razonable, informes técnicos a especialistas médicos sobre decisiones en cuanto a política de drogas a seguir.

¿En las últimas décadas ha habido estigmatizaciones y causa de cese de carreras científicas a investigadores que se preocuparon de los usos terapéuticos del cannabis u otros enteógenos?

- Al menos que yo conozca, no. En el ámbito científico no hay tantos prejuicios como cabría esperar: a estas alturas todos los implicados en la investigación médica sabemos que los cannabinoides del cannabis actúan como neurotransmisores. No es de extrañar, con la experiencia que tenemos con otros neurotransmisores, como la dopamina, endorfina, acetilcolina o la adrenalina, que de los cannabinoides se puedan extraer muchos beneficios terapéuticos. En España, quien ha pedido permiso para estudiar el cannabis, como lo que te contaba de Barcelona, lo ha conseguido. En otros países, también. Incluso en Estados Unidos, concretamente en California, se han realizado estudios con cannabis fumado, no ya con extracto como aquí en España.

¿Nos podría relatar brevemente sobre cómo surge la IACM y las diferentes instituciones dedicadas al estudios del cáñamo como medicina?

- La International Association for Cannabis as Medicine fue fundada en Marzo de 2000. Es una sociedad científica que aboga por la mejora de la situación legal del uso tanto de la planta de cannabis como de los cannabinoides para aplicaciones terapéuticas a través de la promoción de la investigación y la difusión de la información. Nació en Alemania y ahora colaboran con nosotros los más prestigiosos centros investigadores de todo el mundo dedicado al tema del cannabis como medicina.

¿Ha habido consecuencias sobre la investigaciones científicas y, en mayor medida, sobre las posibilidades de calmar el dolor para muchos, la inclusión del cáñamo en el listado I de sustancias controladas, bajo el argumento de que no tienen alguna utilidad terapéutica comprobada?

- Evidentemente la inclusión en la Lista I ha hecho imposible que muchos pacientes puedan haber accedido al cannabis antes, pero a nivel de investigación no, pues precisamente se estudian sobre sus posibles propiedades terapéuticas las sustancias que hasta ahora no la tenían, es decir, los de esta lista. En cualquier caso, el famoso listado no tiene obligatoriedad de seguimiento, no compromete a nada: en muchos estados de Norteamerica, Canadá y Holanda se puede recetar cannabis aun estando en la Lista 1.

Mauricio Becerra

10 de junio de 2008

[Entrevista] Rafael Maldonado, farmacólogo


Rafael Maldonado: "El placer es el inicio de todas las adicciones"

Es catedrático de Farmacología en la Universitat Pompeu Fabra e investiga los cambios que origina el consumo de drogas en el comportamiento de las personas.

ÀNGELS GALLARDO

¿Existe vinculación entre las adicciones y los trastornos afectivos?
-Sí, claro, hay una vinculación tremenda. Un sujeto adicto tiene una enfermedad que se llama adicción, que está incluida en los criterios que definen la patología mental. Muchas veces, la adicción ocurre simultáneamente con un trastorno afectivo. Son sujetos con una fragilidad emocional importante, que no reaccionan de manera adecuada ante una situación de estrés y tienen un estado de ánimo bajo y alterado.

¿Cómo se inicia una adicción?
-Es una enfermedad compleja que depende de la vulnerabilidad genética individual, del grado de aceptación e integración social que tenga la droga y de que sea accesible. Muchos soldados de EEUU en Vietnam eran heroinómanos, pero cuando volvieron a casa la adicción desapareció. En EEUU también había heroína, pero no existía el factor ambiental que les inducía al consumo.

¿Y con la nicotina?
-Los tratados de psiquiatría incluyen entre las sustancias que crean adicción el tabaco, el alcohol, el cannabis y el resto de drogas ilegales.

¿Quien consume a diario alcohol y tabaco sufre esos conflictos?
-No se puede generalizar. Un adicto es una persona que busca de forma compulsiva la droga, que la utiliza a pesar de las consecuencias negativas que tiene en su cuerpo, que pierde el control en el consumo y que recae tras largos periodos de abstinencia.

¿A un fumador le ocurre todo eso?
-¿Un gran fumador busca de forma compulsiva el tabaco? Yo diría que sí: si no lo tiene, va donde sea, a la hora que sea, para obtenerlo. ¿Pierde el control en el consumo? Sin duda: si solo puede fumar cinco cigarrillos en un día se siente mal. ¿Sigue consumiendo a pesar de las consecuencias negativas? Es obvio: fuma teniendo bronquitis. ¿Y recae si durante un mes no fuma? Creo que sí.

¿Qué pasa por la mente de quien sabe que el tabaco puede provocar cáncer pero sigue fumando?
-La adicción le ha cambiado los circuitos cerebrales que controlan su comportamiento. La vida racional, eso que nos hace ir cada mañana al trabajo aunque no nos apetezca, depende del córtex cerebral, pero hay otra estructura, el sistema límbico, que rige las emociones y la vida instintiva. En los sujetos adictos, la vida instintiva y emocional domina el comportamiento. La droga provoca un sentimiento placentero y ahí no hay raciocinio que valga. Eso es superior a la conciencia de riesgo.

¿Es verosímil que alguien monte una juerga en la que no haya alcohol, tabaco u otras drogas?
-Yo creo que sería viable.

¿Ha visto alguna?
-He dicho que sería viable. En nuestro país tenemos dos drogas legales --tabaco y alcohol-- y, por simple legalidad, es difícil que eso ocurra.

¿La sociedad percibe menos riesgo con las drogas legales?
-Ha sido aceptada la idea de que el tabaco es peligroso, pero aún falta un trecho para que ocurra lo mismo con el alcohol. La gente acepta que abusar del alcohol es malo, pero eso no impide que el consumo alcohólico esté socialmente aceptado. Con las drogas ilegales existe la percepción de que son un peligro, excepto con el cannabis, que no es inocuo.

¿El objetivo inicial de quien toma una droga es sentir placer?
-Sí. Siempre. Y todas son susceptibles de dar placer, aunque el primer cigarrillo no siente bien. El placer es el inicio de todas las adicciones. Una vez creada la dependencia, la droga golpea y cambia el circuito límbico del cerebro, el que percibe el placer. Lo altera y, poco a poco, el sujeto que consumía droga para disfrutar, lo hace para no encontrarse mal, que es diferente. En un adicto, el placer ha desaparecido, está siempre mal, y toma la droga para encontrarse normal, lo cual es un drama.

Hay quien fuma porque dice que eso le quita la ansiedad.
-La nicotina disminuye ligeramente el estado de ansiedad a los fumadores, pero les provoca una adicción. Trátate la ansiedad, pero no fumes.

¿Existen personas que no son adictas a nada?
-Por supuesto. La adicción es una enfermedad, y existen personas sanas. Lo que ocurre es que el término adicción está sobreutilizado. Un sujeto al que le guste una buena comida, que disfrute con su trabajo, que esté bien con su pareja y mantenga abundantes relaciones sexuales no sufre adicción a todo eso, sino que vive una vida normal. Si se exagera al hablar de adicciones se minimiza la trascendencia de la enfermedad.

¿Qué conviene que haga la madre de un adolescente al que encuentra un porro en el bolsillo del pantalón?
-No echarse las manos a la cabeza, sino informarle con datos verídicos, distintos de los que él habrá encontrado en internet. Sin dramatizar. Si su hijo se fuma un canuto está haciendo lo mismo que el 36% de los chicos de su escuela.