23 de enero de 2008

Hablamos de opio [1].


ADORMIDERA: Transcrito de el dioscórides renovado (1961).
(Papaver somniferum L.)

Sinonimia cast., dormidera; port. y gall, dormideira, dormideira-das-boticas; cat., cascall, herba dormidora, pintacoques; vasc., lobedarr, lobedarr (literalmente, 'hierba del sueño') urrunederr, en Kortezubi, pabo (en francés, pavot)

Descripción. La adormidera es una planta anual que, naciendo en otoño, si los fríos no matan las jóvenes plantitas, o en primavera, vive hasta el verano sigueinte, con tallos de 0,5 a 1,5 m. de altura o más, huecos, fistulosos, y hojas grandes y lampiñas, lobuladas, de un verde glauco, sin rabillo y abrazando el tallo por su base. Las flores son también grandes, con los dos sépalos lampiños, y los cuatro pétalos, blancos, rosados, violados, etcétera, negruzcos en la base y más o menos profundamente divididos en los bordes. En el centro de la flor se ve el pistilo, de forma redondeada u oviode, con una coronita en cabeza y los ocho o más radios estigmáticos de color oscuro. El fruto es grueso, ovoidal, redondeado o achatado, con la corona agrandada, lobulada y más o menos enhiesta. Debajo de ella se abren unas ventallitas y se forman los agujeros por los cuales escapan las semillas, o dejan de formarse y la cápsula las guarda en su seno. Éstas tienen aproximadamente 1 mm. y la figura arriñonada, con la superficie recorrida por numerosos filetes salientes que vienen a formar una redecilla fácil de ver cuando se examina con una lente de aumento.

Florece de mayo en adelante.

Se cría en los jardines (variedad hortense), sobre todo las formas de flores dobles, muy ornamentales (adormidera de jardín o de Holanda), y, a veces, al descuido, espontáneamente, cerca de ellos o de los campos dedicados también a su cultivo como planta medicinal (variedad somniferum). Su origen no se conoce de manera cierta, aunque se supone que deriva del Papaver setigerum, especie afín, de hojas más profundamente divididas, con gajos terminados en un pelo a modo de cerda y cápsula mucho menor; el papaver setigerum es una planta autóctona en la Península Ibérica, que se presenta en algún que otro punto de nuestro país, desde la costa norteoriental de Cataluña hasta Portugal.
El Papaver somniferum se cultiva en gran escala en Asia Menor, Turquía, Persia, y en otros países de oriente, para la extracción del opio y para beneficiar el aceite de sus semillas, empleado en diversos usos industriales y culinarios. En Alemania, Polonia, Hungría y más hacia el Este, no sólo se utiliza el aceite de adormideras, sino las simientes de la variedad blanca y cápsula indehiscente, con las cuales, mezcladas con harinas y amasadas convenientemente se hacen tortas; se usan también para adornar productos de pastelería, que se recubren con las semillas antes de su cocción en el horno. De este uso queda recuerdo en Cataluña con el nombre de pintacoques que se da a la adormidera.

Composición. Contiene unas dos docenas de alcaloides, disueltos en el jugo lechoso o látex que fluye de la planta cuando se hacen cortes en sus cápsulas inmaturas. El más importante de ellos es la morfina, que se halla en dicho jugo cuajado, o sea, en el opio, en cantidad variable, desde el 3 hasta más del 20 %. Otros alcaloides son la codeína (alrededor del 0,3 %), la papaverina (1 %, como promedio), narcotina (6 % como promedio), etcétera. En suma según datos de Wehmer ('Die Pflanzenstoffe', I, pág. 380), la morfina y la narcotina juntas constituyen profedialmente alrededor de un 16 %, en peso, del opio, y todos los restantes alcaloides del mismo apenas si llegan al 1 %.
La morfina -dedicada a Morfeo, dios del sueño y de los sueños- fue el primer alcaloide conocido, descubierto por F. W. Sertürner, farmacéutico alemás establecido en Neuhaus, junto a Pederborn, en Wesfalia, cuando sólo contaba 21 años de edad, en 1804. Lo obtuvo a partir de la indicada droga, y lo dio a conocer más tarde con el nombre de 'principio somnífero del opio'. Su empleo tropezó al principio con algunas dificultades; pero a partir de 1860 se usó de manera general en todos los países civilizados.
El opio es un producto muy complejo, que, además de sus numerosos alcaloides, contiene diversos ácidos, el principal de los cuales es el ácido mecónico (hasta el 5,5 %) convinado con los alcaloides (meconato de morfina, etc.); albuminoides, cera, pectinas, caucho, diversas sales minerales, azúcar (dextrina), etc.
Las cabezas o cápsulas de adormidera tienen la cantidad máxima de látex, y, por tanto dan el opio en mayor cantidad, dos o tres semanas después de desprenderse los pétalos, que son muy fugaces; luego, se van enjugando, a medida que se sazonan las simientes. Además su contenido en opio varía según las razas, el clima, la naturaleza del terreno, los abonos, etc., y, por lo dicho, a tenor del grado de madurez del fruto. Cuando éste se deja secar, por ejemplo, cuando el cultivo de adormidera se destina a beneficiar las semillas, la cápsula queda dan desjugada, que contiene únicamente cantidades pequeñísimas de opio. Sin embargo, como, una vez extraídas las semillas, las cápsulas constituyen un simple deshecho, todavía pueden aprovecharse para la obtención de la morfina, junto con los tallos, pedúnculos, etc.
Las semillas de la variedad blanca contienen alrededor de la mitad de su peso de aceite de adormideras, que es un aceite de los llamados secantes. En ciertos países reemplaza los aceites de olivas, de nueces, de almendras dulces y de lino, en cuanto a sus usos medicinales. La cantidad tope de opio destinado a usos médicos en todo el Globo rebasa considerablemente el millón de kilogramos anuales, aparte Rusia y países de su esfera de influencia, pero se considera mucho mayor que la que se consume en los fumaderos de opio, principalmente de Asia.
Según Quer (en la 'Flora española', VI, pág 57 y 58, 1784), "el jugo lechoso de las adormideras, sacado por incisión en nuestra Península, tiene los mismos caracteres y causa los mismos fenómenos que el buen opio, y aun tiene la preeminencia de mayor pureza y estar libre de partes groseras; esto se consigue con hacer con cuidado, como describe Disocórides, y como lo practiqué en el Real Jardín Botánico en el año de 1762, y logré una onza de purísimo y perfectísimo opio, de cuya excelencia no me queda la menor duda". Y luego añade el propio Quer:"Yo tengo opio exquisito, adquirido por el mismo medio en los campos de Andalucía, y de cuyas propiedades he leído en la REal Academia Médica una memoria con el título de Opio Español. En aquellas felices provincias deberían sembrarse las semillas de adormideras orientales e intentarse la cosecha del opio para el consumo de España y aun de otras naciones".
Los cultivos que se hacen actualmente en España han dado opio de excelente calidad. Véase, por ejemplo, la noticia publicada por Aurelio Gámir en "Farmacia Nueva", VIII, pág. 651 y ss. (1943); véase también, Madueño y Serranillos, "Contribución al estudio del opio en España", en "Farmacognosia", I, páginas 149 a 159 (1942).

Su uso, en forma de opio, queda absolutamente reservado a los médicos, por ser un producto altamente tóxico; lo mismo cabe decir de la morfina y de todos los productos derivados de aquél. Sólo se permite el empleo de las cabezas de adormidera para uso familiar, en cuanto se trata de cápsulas perfectamente maduras, sin contenido activo o con escasísimas cantidades de él. Las cápsulas recolectadas antes de alcanzar la madurez son peligrosísimas, orque contienen todavía principios activos en notable proporción.
Con estas cápsulas se prepara el siguiente gargarismo calmante:
Cápsulas de adormideras.......10 gr.
Raíz de altea............................20 gr.
Agua..........................................1 l.
Hiérvase todo junto, bien desmenuzado y cuélese. Sirve para enjuagues, contra el dolor de muelas e inflamaciones de la boca.

Historia. Según Heer y Hartwig, citados por Kroeber, basándose en ciertos hallazgos en las habitaciones palustres, el cultivo de la adormidera se remontaría, por lo menos, a 2000 años antes de nuestra Era. Aquellos cultivos se habrían hecho para beneficiar las semillas como producto alimenticio. Y si aquella famosa droga que Polidamna, la eqipciaca, había entregado a Helena, capaz de hacer olvidar toda pesadumbre era realmente el opio, como es creencia general, ('Odisea', IV páginas 219-234), este famoso fármaco habría llegado a Grecia hace cerca de 3000 años.
Dioscórides habla extensamente de la adormidera; de la raducción de Laguna tomamos lo siguiente, y sus comentarios:
"Hállase una especie de papáver doméstico, la cual se siembra en los huertos, cuya simiente se suele amasar en los panes para usar della en salud, y mézclase también con miel en lugar de alegría. Llámase thylacitis esta especie, la cual tiene las cabezuelas largas y la simiente blanca. Otra se halla salvaje; y ésta hace las dichas cabezas llanas y la simiente negra, la cual tiene por nombre pithitis, aunque también algunos la llaman reas, a causa que destila della un cierto licor. La tercera diferencia de papáver es más salvaje que todas, más medicinal y más luenga, cuyas cabezas también son de mayor largura. Tienen común natural de resfriar todas estas especies, por donde el cocimiento de sus hojas y cabezas, cocidas en agua es provocativo de sueño si se baña la cabeza con él y dase el mesmo a bever a los que en ningún modo pueden dormir. De sus cabezas majadas y mezcladas con polenta se hacen emplastros útiles a las inflamaciones y al fuego de Sant Antón. Pero conviene majarlas estando verdes, y, después de haberlas formado en pastillas, secarlas y guardarlas para usar dellas. Cuécense también las cabezas por sí solas en agua, hasta que la mitad se consuma; el cual cocimiento, después se torna a hervir con miel hasta que se vuelva espeso en forma de lamedor. Esta medicina quita totalmente el dolor, mitiga la tose, reprime los tumores que destilan a la caña de los pulmones y refrena los flujos estomacales. La qual obra con mayor fuerza si se mezcla con ella el acacia y el zumo de la hipocistide. Bévese con vino la simiente del negro papáver contra el flujo del vientre y del menstruo, y aplicase con agua sobre la frente y sienes de los que dormir no pueden. El licor de aqueste mesmo papáver tiene mayor fuerza de resfriar, de engrosar y de desecar. Tomado dél cuanto un grano de hierbo, mitiga el dolor, provoca sueño, madura y sirve a la tos y a las indisposiciones del estómago. Pero tomándose en mayor cantidad, ofende, porque hace letargia y despacha. Mezclado con aceite rosado, y puesto, sirve al dolor de cabeza. Mitiga el dolor de oído, instilado con aceite de almendras, con mirra y con azafrán. Aprovecha mucho a las inflamaciones de ojos, aplicado con una yema de huevo asada y con el mesmo azafrán. Aplícase con vinagre sobre el fuego de Sant Antón y sobre las frescas heridas, y con leche de mujer y azafrán contra el dolor de la gota. Metido por el sieso, en lugar de cala, hace dormir. Tiénese por excelentísimo el grave, el espeso, el que, olido, hace luego dormir, el amargo al gusto, el que fácilmente se deshace en el agua, el igual, el albnco, el que ni es áspero ni granado, el que no se cuaja como la cera quendo le cuelan, el que, puesto al sol, se derrite, y, aplicado a la candela se enciende y da de sí una llama no escura, y, finalmente, el que después de apagado, conserva su mesmo olor. Falsifícanle mezclándole glaudicio con él, o la goma arábiga, o el zumo de lechugas salvages. Pero el adulterado con glaucio, luego muestra el color de azafrán si le destemplamos con agua. El falsificado con el zumo de la lechuga tiene el olor más débil y muéstrase muy más áspero, y el que tiene mezcla de goma no muestra fuerza ninguna, carece de olor y es transparente. No faltan algunos desvariados que lo sofistiquen con sebo. Tuéstase en un tiesto nuevo hasta que se pare más tierno y más rojo para las medicinas útiles a los ojos, como cosa que embota la vista y engendra muy graves sueños. Añade Andreas que los ojos que se untaren con opio puro, no adulterado, cegarán luego. Menesidemo dice que debemos solamente usar de su olor, por ser provocativo de sueño, y que, si de otra arte le administramos, daña, las cuales cosas son falsas y reprobadas por la experiencia, visto que las fuerzas del opio se declaran por sus efectos. Por tanto, no será fuera de propósito declarar el mode en que aqueste licor se coge. Algunos majan las cabezas del papáver juntamente, y las hojas, y después de ahber sacado el zumo dellas por un tornillo, le majan en un mortero, y a la fin hacen ciertas pastillas dél. Llámase meconio este zumo, y es de menor eficacia que el licor verdadero llamado opio, del cual se coge de esta manera: Después de ser ya exhalado todo el rocío, convien, con un cuchillo, ligeramente cercenar alrededor de aquella estrelluela que se ve en la cabeza del papáver, de suerte que no penetre hasta dentro; lo qual hecho, sajaremos también al oslayo la mesma cabeza, hendiéndola por la superficie con unas cuchilladicas derechas, desde arriba hasta bajo. Después, cogiendo con el dedo la lágrima que destilare por ella, la pondremos en una escudilla y tornaremos presto a hacer lo mismo, porque continuamente se halla el licor allí congelado, y esto no sólo en el día primero, pero también en el que tras él sigue. Cogido el licor, se ha de majar en un mortero viejo, y, reduzido a pastillas, guardarse. Pero cuando hendiéremos el papáver conviene que estemos bien retirados atrás, para que no cojamos con los vestidos el licuor que dél destilare".
Por su cuenta, Laguna hace los siguientes comentarios:
"... aunque trata Dioscórides de tres especies del papáver doméstico todavia quiso llamar a la primera dellas hortense, porque dado que todas tres suelen comúnmente sembrarse para el uso de medicina, siémbrase todavía por la mayor parte aquélla, en los huertos, por ser su simiente mucho más familiar a la vida humana, y las otras por las campañas. Llámase thylacitis aquella primera especie por quento sus cabezas tienen forma de odres. Llámase la mesma papáver album por ser su simiente blanca. La segunda se dice pithitis a causa de sus cabezas, de la una parte, son llanas y pueden fácilmente asentarse como una cuba. También le dieron por nombre reas, no por otro respecto sino porque principalmente della destila el opio. Dícese nigrum papáver por amor de su simiente, que es negra. Estas dos especies de papáver son muy vulgares y conocidas por todas partes. Producen unas hojas largas, hendidas al rededor y asidas a los tallos sin intercesión de pezones, y no difieren sino en las cabezas y en la simiente, porque las cabezas del blanco tienen figura oval y están llenas de una simiente muy menuda y blanca, y la qual se suele amasar con el pan y majarse en las almendradas. Hácese también della nuagados. Las cabezas del negro son romas y la simiente, negra. La tercera especie difiere de las otras dos en grandeza y maldad, por ser más alta de tallos y hacer las cabezas más largas y ser más perniciosa en el resfriar. Todas estas especies resfrían en el exceso cuarto, aunque se siente más intensa frialdad en el papáver tercero, de suerte que cada una onza de su simiente a un hombre de complexión delicada le hará dormir in aeternum. Hácese el opio y el meconio de todo género de papáver, pero más potente y valeroso del negro. Llámase meconio el zumo sacado por artificio de toda planta, y opio la lágrima que naturalmente destila della, dado que se confunden estos vocablos. El opio, en enfriar y en embotar los sentidos, hace muy grande ventaja al meconio; y con todo esto, es compuesto de algunas partes subtiles y agudas, como consta de su notable amargor... Es tan grande la frialdad del opio que quita el sentido a las partes, y así atormenta y obscurece el dolor, aunque acrecienta la causa que le produjo, y deja los miembros dolientes más flacos. En suma, el opio, enemigo del cuerpo humano, es un veneno sabroso, que de nuestro calor natural no puede ser sino dificilmente alterado. Por donde no debemos administrarle sino quando son los dolores inclementes, que a ningún otro beneficio obedecen, y de tal suerte debilitan las fuerzas que ponen la vida en balanza. Porque entonces vale más usar del remedio dudoso, y cuyos daños podrán después repararse con otras medicinas calientes, que dejar desahuciado el enfermo, y mordiéndose las manos en una desesperación muy grande.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias! No tengo el Dioscórides en este lugar de trabajo y tanta información para ejemplificar las diferencias entre amapolas me ha sido de mucha ayuda. Magnífico informe y por lo visto, magníficos viajes por este mundo. Salud!

Anónimo dijo...

l

FRANCISCO dijo...

FELICIDADES POR TAN COMPLETO TRABAJO DE INVESTIGACION.
SOY MEDICO Y ES MUY LOABLE TU TRABAJO, FELICIDADES
MUCHAS GRACIAS
DR. FRANCISCO JAVIER RAMIREZ HERNANDEZ
GUADALAJARA,JALISCO,MEXICO

durru dijo...

Francisco, no investigué demasiado, solo tecleé bastante.

Si te gustó te recomiendo que busques "el dioscórides renovado" de Pio Fon Quer. Es lo mejor en botánica medicinal que se ha escrito en castellano. Empezó a dejar de tener vigencia con la llegada de las patentes farmaceúticas, que beben en esta fuente para diseñar sus medicinas.


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