6 de julio de 2008

[Mexico] Un menor se ahorca tras ser detenido por consumo.


Miedo, asco, rechazo, vergüenza ajena, temblores y los pelos de punta.

Así me quedo tras leer la noticia.

Fue en México. La policía detuvo a tres 'viciosos' (sic) por compartir un porro en una zona deportiva. La familia de dos de ellos pagó por su libertad, pero no así la familia de Luis Francisco Martínez Arellano, de quince años de edad al que no protegió ni el estado, ni la policía, ni nadie, a pesar de que a todos se nos llena la boca siempre de protección para los menores.

El joven de 15 años dio con sus huesos en una celda de Durango (México) y la situación fue demasiado para él. El chaval se ahorcó de los barrotes de la celda con una prenda de ropa. Y lo que es aún peor, el hallazgo del cadáver no lo hizo la policía, sino su propio hermano, cuando le llevaba comida al día siguiente de la detención, ya que no tenían dinero para pagar su liberación.

Hasta estos extremos llega la 'guerra contra la droga' patrocinada por casi todos los países del mundo.

Miedo, asco, rechazo, vergüenza ajena, temblores y los pelos de punta