3 de marzo de 2008

Si eres suficientemente cabrón puedes comprobar qué drogas consumen tus hijos.


Las compañías farmaceúticas nos recomiendan, vía propaganda oficial, que controlemos el consumo de drogas de nuestros hijos. Se olvidan del derecho a la intimidad que tienen nuestros hijos, se olvidan también de mencionar, que si tu hijo es mayor de edad no puedes hacerle esas pruebas a traición, sin su permiso. Se olvidan también que no existe nada menos pedagógico que una prueba pseudoforense para comprobar si es o no cierto lo que nos cuentan ellos sobre el consumo. Cría cuervos, que te sacarán los ojos.

El texto está disponible en la red.

'¿Sospecha que su hijo se droga? Salga de dudas en tan sólo unos minutos'. El reclamo puede leerse en un cartel colgado en el interior de una farmacia de la capital. Desde hace cinco años, los padres tienen a su mano un instrumento complementario a su instinto para comprobar si sus descendientes consumen estupefacientes. Se trata de unos test que, a través del sudor, detectan si la persona ha tomado cannabis, cocaína, opiáceos o anfetaminas. Desde el Colegio de Farmacéuticos de Málaga confirman la creciente demanda de este tipo de productos, cuyas ventas rondan las 240 unidades anuales. Esto es, una veintena al mes.

Javier Tudela, presidente del Colegio de Farmacéuticos, explica que esta herramienta -a la venta en boticas- es solicitada en la mayoría de ocasiones por madres que, tras observar determinadas conductas, intuyen que su hijo está tomando drogas. Curiosamente, apunta que las peticiones aumentan durante los meses de verano, cuando repuntan un 30%.

La prueba puede efectuarse sin que el adolescente en sí tenga conocimiento. Basta con deslizar las tiras reactivas del test sobre una superficie que esté impregnada en sudor (por ejemplo, en el caso de una camiseta recién quitada, la muestra podrá obtenerse en las zonas de las axilas y espalda). En apenas 3 minutos, el aparato detecta si ha habido algún consumo de estupefacientes.

Margen de 48 horas

Actualmente, existen varios fabricantes en el mercado que comercializan esta prueba. Sin embargo, Tudela afirma que la más popular es la que distribuye Arifarm. Este test es capaz de detectar tanto la droga en sí como sus principales productos derivados. Para ello, su uso debe realizarse dentro de las primeras 48 horas tras haberse producido el consumo.

El coste de este producto es de 60 euros. Un desembolso que, a juicio de Tudela, merece la pena para salir de dudas. «En vez de estar sufriendo con dudas, lo mejor es hacer la prueba», sostiene el presidente del Colegio de Farmacéuticos, quien destaca la fiabilidad de la prueba. No obstante, matiza que sus resultados sólo deben ser orientativos. «Si dan positivo, lo adecuado es ir al médico para contrastarlo con analíticas», dice.

Entre los indicios para comenzar a sospechar que existe un consumo de drogas, Tudela enumera los cambios bruscos de actitud -la persona se vuelve más irritable, fría y aislada respecto al resto de miembros de la unidad familiar- el malhumor, que se enfatiza a la mañana después de haber salido, el desinterés por los hobbies y amigos que tenía hasta entonces, la pérdida de peso repentina o la desgana.

Además, el adolescente que consume estupefacientes suele mostrar pupilas dilatadas y ojos rojos al llegar a casa después de haber salido. «Lo habitual es que trate de no acercarse a los padres y que se apoye en la puerta para que se note menos su inestabilidad debida al abuso de estas sustancias», añade.

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