4 de julio de 2010

La crisis económica.

No es la temática central de este blog, pero hoy me levanté con ganas de compartir con vosotros unas pocas ideas de por dónde van los tiros.

En primer lugar considero que todos los males de este siglo XXI nos vienen de atrás, de muy atrás. La fuente de todos los males de la actual economía provienen de la reforma luterana. Ahí queda eso.

Hasta Lutero y Calvino la usura era pecado. No se podía prestar con interés sobre lo prestado, y si se hacía el dinero obtenido se consideraba tan sucio que no era moralmente válido ni para dar limosnas.

Después de Calvino quedó fijado que sí, que había un interés moralmente válido y otro interés moralmente inválido, y la discusión empezó a ser cuál es el límite que puede alcanzar el interés sin llegar a ser usura.

De ese polvo, todos estos lodos.

La reforma económica que tenemos pendiente y que probablemente nunca se hará es retomar la prohibición de los intereses en el ámbito privado. Prohibir los préstamos para consumo y para gastos corrientes y dejar la financiación solo en manos públicas y con un interés del medio por cien o del uno por cien y para objetivos tasados previamente, como las hipotecas, pero que sean los gobiernos quienes se lucren (muy poco) de esas financiaciones, expulsando del negocio de la financiación a la pandilla de usureros que nos tienen contra la pared actualmente.

Mientras el dinero produzca ganancias seguiremos jodidos.

Y para reflexionar, os dejo un video del líder del grupo de los verdes en el parlamento europeo, llamándole al pan pan y al vino vino en pleno debate sobre la situación Griega...

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