25 de julio de 2010

[California] Avanzando hacia la normalización.


En California parece que la legalización del cannabis va dando pasos firmes.
Será en noviembre cuando se vote en California la propuesta que probablemente legalizará la marihuana en el estado más poblado y potente económicamente de toda la unión.

Y esta semana hemos visto como la ciudad de Oakland, del condado de Alameda, dio pasos también conducentes a la creación de un sistema estable de producción y distribución de marihuana, concediendo licencias para grandes productores, autorizando que se creen hasta cuatro naves industriales, de alrededor de una hectárea cada una aunque sin límite de superficie, lo que hace posible que puedan llegar a producir varias toneladas de cogollos secos cada una anualmente.

Los más de 500 productores de marihuana medicinal de Oakland, cuya población no alcanza el medio millón de personas, están un poco mosqueados por las cuatro licencias otorgadas a grandes productores, que contrasta con la falta de regulación para pequeños productores. De momento los concejales prometen tener preparada esta regulación para antes de que acabe el año.

Esta medida abunda en la situación de tolerancia cannábica de esta ciudad californiana. En la capital de Alameda ya vienen funcionando varios dispensarios de marihuana medicinal, y mientras se espera que en noviembre quede aprobado el cultivo libre de 25 pies cuadrados (algo menos de 2,5 metros cuadrados) para cualquier ciudadano californiano que quiera emprenderlo, las grandes factorías de cultivo de cannabis de Oaksterdam podrán empezar a operar desde el 1 de enero de 2011.

Además en California tienen actualmente unos 95.000 detenidos por 'ofensa de posesión de cannabis', que pueden ser indultados si la votación de noviembre aprueba la legalización. Según datos de NORML en el año 2006 hubo 830.000 detenciones en USA por posesión de cannabis, mastodóntica cifra que, aparte de la salvajada e injusticia que supone, tiene que pesar lo suyo en los presupuestos estatales y federales.

La denominada guerra contra las drogas ha fracasado en todo el mundo. Llevamos casi medio siglo dominados por la paja mental que las drogas se terminarán con políticas represivas; pero en ese mismo periodo el consumo no decrece. Es más, la guerra ha permitido consolidar el narcotráfico y con ello abrir frentes de violencia en diversos puntos, siendo México un claro ejemplo de este monumental fracaso. Lo de México ya parece más una guerra civil que un problema policial.

A ver si este soplido es suficiente para que el castillo de naipes de la prohibición se derrumbe de una puñetera vez.