10 de junio de 2009

Nueva campaña de la FAD

La FAD ha estado emitiendo anuncios el último mes anticipando éste que presentan ahora.

Alex de la Iglesia se ha encargado de dirigir esta campaña, mucho más artística que otras anteriores, con la idea de meter miedo a los malos viajes, a las malas noches que se pasan cuando se sobrepasan cirtos límites de ingesta o cuando se mezclan sustancias sin ton ni son.

Lo que más me gusta de la campaña es el making off, donde el director se muestra descreído del propio mensaje que le toca transmitir. El acabado de este docu es mucho mejor que el anuncio que emite y firma la FAD, parece hecho con más ganas e intención que la propia campaña.

3 comentarios:

globuslandia dijo...

Lo de asustar no es novedad, el making off es de película, ni en hollywood con efectos especiales logran un espectáculo más horrendo, nuevas versiones de delirium tremens, éso no es informar, y necesitamos cultura no pánico, porque las drogas, las tenemos ya, por eso creo que no tiene sentido defender una campaña -contra- las drogas; con ir al super y ahí están, y en la farmacia tienes más y con las contraindicaciones de los medicamentos, hay que tener valor para seguir los tratamientos prescritos por el doctor/a, o es fe, o es obediencia ciega....
Porque no pensar en positivo y hablar de la fitoterapia y de la fitosofia, limpia, sin pesticidas ni comidas de coco de mas.

durru dijo...

La función de la FAD como ente prohibicionista siempre ha sido azuzar el miedo. No va a ser la FAD quien informe de algo positivo sobre las drogas.

No obstante me parece un avance, para la FAD, y para el país al que se dirige, que esta vez sin renunciar a asustar hayan centrado el foco en los malos viajes.

Los malos viajes nos pueden ocurrir a cualquier consumidor, y los asumimos sin mayor problema, pero es muy bueno, que el que se inicia con alguna sustancia tenga en cuenta que eso le puede ocurrir, y que le ocurrirá siempre que busque límites.

Ahora nos toca a nosotros informar de que los malos viajes tampoco son tan terribles, que se pueden corregir el rumbo sobre la marcha, que se pueden disfrutar también. Y si lo que estás es pasadísimo de lo que sea y no estás para nadie... pues a dormirla y hasta mañana.

No defiendo la campaña de la FAD, la asumo como irremediable y después de haberla criticado año tras año pues ésta no me parece tan mal y por eso le dedico una entrada en términos nada apocalípticos.

Es bueno que Alex de la Iglesia (de gratis) haya rodado este anuncio, así el mensaje ha variado ligeramente. Y aunque evoque miedo, que supongo que es una condición para rodar ese anuncio, esta vez el miedo es a una consecuencia indeseada en el consumo. Indeseada pero cierta, en vez del miedo irracional a consecuencias imaginarias que evocaban campañas anteriores. Es un avance.

La reducción de daños empieza por conocer a priori todo lo posible sobre la sustancia que vas a consumir. Los malos viajes son un punto en común de un montón de sustancias. Tiene su lógica que para un anuncio tan generalista como éste acudan a un lugar común.

A partir de ahí informemos de todas las demás consecuencias que queramos. La FAD pone una mala en su plato de la balanza, pongamos ahora cada consumidor lo que queramos en el otro plato, pero no neguemos que lo que hay en el plato de la FAD tiene su peso.

globuslandia dijo...

LA F.A.D. tiene su peso, punto y ralla. Todos tienen que hablar, aunque lo importante es que aprendamos, y si los padres y educadores no conocen ni conocieron, cómo es posible orientar si cada caso es tan particular, el niño y niña y su entorno social, lo que nos puede ayudar es crear un nuevo entorno cultural creíble.
En tu blog he descubierto en el post [cannabis tv] Malviviendo, me parece que tiene gancho, tiene su gracia, lo visitaré, jejejeje
Y ahora te mando el link de un fogonazo que no causa espanto porque ves peor. ¡La Salud Nos Interesa! ¡salud!
http://fogonazos.blogspot.com/2009/06/el-mal-humor-limita-nuestro-campo.html
http://scienceblogs.com/neurophilosophy/2009/06/how_we_feel_affects_what_we_see.php#more