4 de abril de 2008

Cultivo ecológico de cannabis: El compost.


Muchos consumidores de cannabis cultivan su propio cannabis en casa y una vez que empiezan a hacerlo se interesan cada vez más por todos los conocimientos propios de la agricultura.

Hay muchas formas de cultivar, más sencillas o más complicadas, desde una simple maceta llena de sustrato comprado en el super, detrás de una ventana, o en una terraza o balcón, hasta sistemas tecnificados de hidroponía o aeroponía, hasta la forma de cultivo que el hombre siempre realizó: los cultivos en el huerto.

Hoy en día hay muchas personas que disponen de un trozo de terreno en su adosado, o en su casa, susceptible de ser convertido en huerta, o que ya lo son.

Cultivar en tierra, en un huerto no es comparable a ningún otro sistema de cultivo doméstico. En el huerto no hay los límites de espacio existentes en los pisos y casas, ni las limitaciones de luz, ni las limitaciones de sustrato. Por todo ello es en el huerto donde una planta de marihuana puede exhibir todo su potencial.

Considero que el cultivo ecológico de cannabis solo se puede llevar a cabo bajo la luz directa solar y con la planta bien asentada en un suelo vivo, que solo es posible en un huerto, siendo las macetas, contenedores y similares sucedáneos del verdadero suelo, por más etiquetas de ecológico que pongan los productores en sus bolsas de sustratos y abonos.

Para hacer una huerta nueva, o para mejorar el suelo de la huerta ya existente solo hay un sistema: el compost. Si tienes huerta, o quieres tenerla tienes que empezar por ahí. Hay que compostar. El montón de compost o compostera es el estómago del huerto, es donde se digiere la materia orgánica para poder ser incorporada al suelo y, finalmente, absorvida radicularmente por las plantas del huerto.

Un buen compost tiene que ser equilibrado, con buena proporción carbono/nitrógeno (1:20 – 1:25), lo que se consigue mezclando sustancias ricas en celulosa (N) con sustancias orgánicas ricas en C (todo tipo de estiércoles, restos de cocina, etc). El montón mantenido húmedo y mezclando y remezclando cada quince días o cada mes, metiendo lo de fuera para dentro y viceversa... en tres o cuatro meses está dispuesto para ser extendido encima de nuestros bancales.

A la hora de añadir estiércol al montón de compost preferiremos, por este orden: cabra, caballo, vaca, oveja, gallina, conejo, otros.... Hace falta documentarse sobre la cantidad a añadir, pero en principio la cantidad de estiércol que se añade a un montón no es nunca superior al 10 % en volumen del montón cuando fue producido por animales de cuatro patas, cuando se trata de aves la cantidad de gallinaza o palomina, no deberá sobrepasar el 5%

El montón de compost necesita estar bien ventilado evitando así putrefacciones anaeróbicas, que no son deseables. Un montón de compost nunca huele mal. Si está oliendo mal es porque tiene demasiada humedad y le falta aireación.. Sabremos que el proceso ha finalizado cuando el montón ya no se caliente y veamos que empiezan a germinar semillas en él. El tiempo depende de la cantidad de vueltas que se le den al montón. Si lo volteas cada mes, en cuatro o cinco meses está preparado. Si no lo volteas lleva un año el compostaje y solo composta bien en el interior del montón, quedando la parte más exterior sin compostar adecuadamente.

Ayuda bastante al mantenimiento del compost el tener una compostera, que es una estructura que permite mantener el montón recogido garantizando una buena ventilación del mismo. En la foto tenéis un modelo de compostera realizado mediante el reciclado de 4 palets de transporte. Funciona muy bien y es fácil hacerlo.