9 de enero de 2008

El Reino Unido clasificará el cannabis como droga peligrosa

El Gobierno británico se propone colocar de nuevo al cannabis en la lista de drogas prohibídas, según adelanta el diario "The Times". EFE El primer ministro, Gordon Brown, y la titular del Interior, Jacqui Smith, asegura el periódico, están decididos a reclasificar la droga e incluirla en el grupo B en lugar del C, donde está ahora.

En el Reino Unido, las drogas están clasificadas en tres grupos, según su peligrosidad: en el grupo A figuran la heroína, la cocaína, el éxtasis y el LSD, en el B, las anfetaminas como la llamada "speed" y la C incluye, además del cannabis, los tranquilizantes, el válium y los esteroides anabolizantes.

La asignación del cannabis al grupo B significa en la práctica que cualquier persona a la que la policía encuentre en posesión de esa droga se expone a cinco años de cárcel y a una multa ilimitada en lugar de una simple amonestación y confiscación de la substancia como ocurre ahora.

El castigo para quienes suministran el cannabis seguirá siendo el mismo: un máximo de catorce años de cárcel y multa ilimitada.

El consejo asesor del Gobierno, que en el 2006 rechazó un intento de reclasificar la droga, ha tenido en cuenta para llegar a esa conclusión la actitud del público hacia el cannabis y las pruebas aportadas sobre los daños para la salud.

La difusión creciente del llamado "skunk", un tipo de cannabis muy potente cultivado bajo luz artificial y que está controlado en parte por bandas organizadas, ha reforzado la decisión del Gobierno laborista de reclasificar esa substancia.

Según el periódico, se han rechazado por nada prácticas las sugerencias de algunos expertos en el sentido de que sólo habría que reclasificar las formas más potentes de cannabis.

Poco después de convertirse a mediados del año pasado en primer ministro, Gordon Brown, señaló su deseo de revocar la decisión adoptada en el 2001 por el entonces ministro laborista del Interior, David Blunkett, de clasificar el cannabis como droga del grupo C.

El sucesor de Blunkett, Charles Clarke, admitió el año pasado que el cannabis podría provocar en algunos casos enfermedades mentales graves, pero propuso, en lugar de reclasificarla, lanzar una campaña de publicidad para advertir de sus peligros.

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